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La piedra natal de octubre juega con la luz como pocas gemas pueden hacerlo. El ópalo cambia y brilla, y ese destello etéreo suele asociarse con la creatividad, la esperanza y el equilibrio emocional. En un diseño limpio, la delicada incrustación de ópalo blanco ocupa el centro como el primer resplandor del amanecer.
La artesanía hace el resto: latón bañado en oro de 18K y plata, hecho a mano, pensado para llevarlo a menudo. Lo bastante sutil para el día a día, lo bastante luminoso para que se note. Un regalo perfecto para un cumpleaños de octubre, o un recordatorio silencioso de que tu propia luz sigue cambiando.
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